‘Loco por ella’, de Netflix a la realidad: cuando el TOC de tu pareja lo ocupa todo

 

Foro Psicología / IJPP
TOC y Loco por ella

El estreno de ‘Loco por ella’ en Netflix ha logrado visibilizar la realidad para muchas parejas que viven diariamente con un trastorno mental. Lilo nos cuenta su batalla para luchar contra el trastorno obsesivo compulsivo de su pareja,

por Mónica Redondo 12 de marzo de 2021.

 

 

Carla: «Habrá días que de repente esté eufórica sin motivo».
Adri: «Lo sé».
Carla: «Y días que querré matarme».
Adri: «También lo sé».
Carla: «Pero es que también va a haber otros que quiera matarte a ti».
Adri: «Pues vale».
Carla: «Nunca va a ser normal».

Esta es una de las conversaciones entre los protagonistas de Loco por ella, la nueva película de Netflix que lleva una semana en el ranking de más vistos en España. La historia se cuenta desde los ojos de Adri, un chico que pasa una noche inolvidable junto a una chica llamada Carla. Su amor le hace internarse en una clínica psiquiátrico, en la que descubre que ella tiene trastorno bipolar.

Lo que podría ser una comedia romántica al uso se ha convertido en una un tanto más inusual por la manera en la que trata las enfermedades mentales. Porque la relación de Adri y Carla no va a ser fácil y habrá días duros. Una realidad que viven todos los días las parejas en las que uno de los sufre un trastorno o enfermedad mental, como el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

 

Cuando el TOC llama a tu puerta

Lilo nos cuenta su historia. Una que empieza hace 10 años, cuando ella tenía 19 años y su novio 20. En ese momento, el trastorno obsesivo compulsivo ya estaba en sus vidas, pero ni siquiera eran conscientes. No fue hasta unos años después que esas «manías» que tenía su novio se materializaron en un problema que era necesario admitir. «Tiene TOC de contaminación y le afecta en todo lo que hace», explica Lilo.

Este tipo de TOC es uno de los más intrusivos. A lo largo del día, la pareja de Lilo puede encontrar muchos factores de contaminación a lo largo del día que le limitan para realizar actividades en su vida diaria. «Eso le lleva a mucho estrés y depresión, ya que siente que no es capaz de hacer las cosas más simples y comunes que cualquier otra persona puede hacer tan tranquilamente», continúa.

Hasta ir al supermercado puede ser muy estresante. Lilo tiene que estar todo el rato atenta a las cosas que sabe que a su novio le pueden hacer estar mal, como coger un producto de la estantería más baja. Todas esas cosas, nos cuenta Lilo, harán que se sienta «contaminado». En el caso de que ocurra, ella debe estar a su lado y ayudarle a comprender la realidad, lo cual, continúa, no es fácil. «Las personas con TOC saben muy bien cuál es la realidad y cuál no, pero esos pensamientos intrusivos son tan fuertes que no se van hasta que hagan la compulsión pertinente».

Ahora mismo, el novio de Lilo no puede trabajar a causa del TOC que padece. El trastorno llegó a afectarle hasta tal punto que no puede hacer prácticamente nada sin pasar por compulsiones  (comportamientos repetitivos) o comportamientos de evitamiento. Incluso relacionarse con otras personas puede ser un problema, una realidad que también se retrata en Loco por ella.

«Desgraciadamente el TOC le lleva a evitar muchas situaciones que para la mayoría de las personas son agradables o placenteras. Desde ir a cenar a un restaurante, a una fiesta con amigos, a pasear por la playa con nuestros perros, etc.»LILO

Los objetos ‘contaminantes’, víctimas del TOC

TOC y Loco por ella

 

Foto por Külli Kittus en Unsplash

«A día de hoy, necesita mi ayuda hasta para ducharse, ya que sin mí podría perfectamente estar más de 5 horas lavando y frotando la misma zona sin estar seguro de que haya quedado ‘limpia’» LILO

Este es solo un ejemplo de su vida diaria: algunos objetos se consideran contaminantes y es necesario evitarlos. Como los zapatos, alfombrillas, las ruedas de los coches, baños públicos, papeleras, contenedores o heces de perro en el suelo. También las bolsas de basura, alcantarillas, objetos de limpieza tipo escobas, fregonas, y un largo etc. La pareja de Lilo, con estos objetos, no es que no pueda tocarlos es que con estar cerca de ellos o tan solo mirándolos puede sentirse contaminado por ello. «Le lleva a un nivel de ansiedad altísimo y hasta que no hace rituales como mirarse el cuerpo entero, casi centímetro a centímetro. O ducharse de manera obsesiva, no puede volver a estar relativamente tranquilo».

Vivir con una persona con un TOC tan fuerte como el del novio de Lilo tiene consecuencias todos los días. Pero la mayor dificultad con la que se ha encontrado ella es tomar la decisión de renunciar a muchas cosas para estar junto a él, para apoyarle cuando más le necesita. «Es una lucha diaria en la que decido darle mi apoyo. Aunque eso signifique que deba dejar de hacer lo que estaba haciendo en ese momento o que, aunque me sienta cansada o irritada deba cambiar mi mood a uno más positivo para él». Seguramente solo unos de los pocos esfuerzos que tendrá que hacer el protagonista de Loco por ella.

 

La importancia de ‘Loco por ella’

Antes de empezar la relación con su pareja y de que el TOC estuviera de manera proactiva en su vida, Lilo no tenía mucho conocimiento sobre este trastorno. Pensaba, como mucha gente, que quien tiene TOC es una persona maniática o perfeccionista. «Incluso se usa en frases como ‘Ver este objeto así de torcido me da mucho TOC’ o ‘Tengo un TOC que me hace guardar la ropa por colores’ etc.». Según Lilo, estas frases perjudican a la gente que verdaderamente sufre el trastorno porque le quitan la importancia que realmente tiene. Esta desinformación, que se intenta evitar cada vez con producciones como Loco por ella, ha sido un impedimento para que el novio de Lilo pudiera continuar en su trabajo.

«Al no poder barrer la terraza del local en el que trabajaba como camarero, o no poder limpiar el baño, por mucho que explicase que es por TOC y que si lo hacía podía darle un fuerte ataque de ansiedad, daba igual. Lo único que pensaban sus compañeros y superiores era que simplemente estaba siendo demasiado maniático o incluso que no hacía esas cosas por pereza«.

«De hecho, cuando nos encontramos con personas con enfermedades discapacitantes que tienen más visibilidad, como una persona ciega, sorda, o en silla de ruedas, estamos más acostumbrados y educados a que hay que darle ayuda incondicional. Pues lo mismo debería pasar con enfermedades y trastornos mentales.»LILO.

Si Lilo hubiera conocido la realidad sobre el TOC y sus consecuencias, todo habría sido un poco más fácil. Sobre todo para comprender ciertas situaciones y comportamientos que le hubieran llevado a saber actuar en ese momento y cómo ayudar a su pareja. Por eso es tan importante, añadió Lilo, dar información a la población de estos trastornos y enfermedades mentales. Para saber y entender que en según qué situaciones, es mejor actuar de una manera u otra. Y por eso películas como Loco por ella son más que bienvenidas.

 

 

Desconocimiento, a pesar de todo

Al respecto, Nieves Álvarez, psicóloga y directora del centro Tratamiento TOC, apuntó que a pesar de que es muy necesario que se dé visibilidad a los trastornos y enfermedades, como se ha hecho por ejemplo en Loco por ella, es importante tener en cuenta de que muchos casos que aparecen en series y películas no suelen estar muy bien documentados.

«Hay un desconocimiento tremendo respecto a los trastornos mentales, son muy variados y muy diferentes entre sí. Esto también determina cómo puedan afectar a nivel de pareja y otras muchas circunstancias de vida», subrayó la psicólogo a Hipertextual.

En este sentido, añadió que cada trastorno pueden actuar de manera diferente en la pareja y que no es solamente este el que puede tener un impacto en la relación. «No es lo mismo tener un trastorno que está tratado y estabilizado que tener un trastorno y no recibir ayuda profesional». Además, continuó, cuando un trastorno no está bien tratado suele arrollar a quien lo sufre y a quien está a su alrededor haciendo que los altibajos habituales determinen el ritmo de vida del afectado y sus familias.

 

 

 

 

‘Rehenes’ del TOC

TOC y Loco por ella Foto por Nik Shuliahin en Unsplash

«En la primera fase de enamoramiento hay pasión y cada uno está centrado en el otro. Pero a partir de los dos años se ponen en valor otro tipo de variables y entra en juego la convivencia y el día a día con una persona con un trastorno»SERGIO GARCÍA SORIANO

Si es complicado conseguir visibilizar la realidad de las millones de personas que sufren un trastorno en el mundo, todavía lo es más poner en el foco las relaciones de pareja de los pacientes. El psicólogo Sergio García Soriano explicó a Hipertextual que en trastornos como el TOC, la pareja es habitualmente el «rehén» de los rituales que tienen que seguir las personas que lo padecen. Y, en muchos casos, la terapia se lleva en secreto dentro de la relación para que el entorno más cercano no lo sepa. Además de los retos del día a día, los problemas aumentan cuando la pareja pasa por un bache.

«Si, por ejemplo, hay celos o supuesta infidelidad, a partir de entonces todos sus pensamientos van a ir dirigidos hacia eso. Es gente que les cuesta perdonar más de lo habitual y llegan a tener un ritual de pensamiento donde se salen de la realidad y una vez que hay una desconfianza tiende a ser más agrandado», aclaró García Soriano.

Las personas con trastornos o enfermedades mentales son los primeros conscientes de su situación y, por eso, en muchos casos tienden a tener un menor nivel de compromiso por las dificultades que puede haber para su pareja. «Tienden a ser personas que el compromiso les cuesta más porque saben que es complicada la convivencia con ellos», dijo el psicólogo. La verdad es que, según la experiencia de Sergio García Soriano, los divorcios, separaciones o crisis matrimoniales son más comunes entre personas que sufren trastornos como el TOC.

 

 

 

‘Loco por ella’: ¿el amor todo lo cura?

En el caso de Lilo, es ella la que convive diariamente con el TOC. Pero no es aislado. El psicólogo indicó a Hipertextual que, generalizaciones aparte, normalmente son ellas las sufridoras pasivas y él el que lleva las tiendas de la pareja y tiene los síntomas. En esas parejas, continuó García Soriano, ella tiene la fantasía de poder curarle. Hasta tal punto que pueden convertirse en una suerte de enfermeras en lugar de una pareja. Este posicionamiento, apuntó el experto, es erróneo y es necesario que sea el profesional de la psicología el que asuma estas cuestiones mientras que la pareja sea el sostén afectivo.

Es muy bonito pensar que el amor puede curarlo todo. Pero Sergio García Soriano recordó que la realidad es otra cosa. «No cura nada, incluso lo estropea. Lo que cura es la psicoterapia». En algunos casos, hasta puede dificultar porque si la otra persona se siente muy apoyada por su pareja puede tener una sensación de falsa confianza que le lleve incluso a abandonar su tratamiento. Algo muy parecido sucede en la película de Netflix Loco por ella. Las relaciones pueden ser tóxicas, incluso sin que nosotros seamos conscientes. Pero también una forma de apoyo incondicional, como lo es Lilo para su pareja. La clave estará en que en ninguna relación haya alguien loco por la otra persona.

 

 

Artículo publicado en Hipertextual.