La generación de 1914 en España

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Martes 25 de enero 2022 a las 18:30h

Miguel Ángel Ramos

On-line

El año 1914 tiene un significado importante en la sociedad europea ya que es el año en el que comienza la llamada “Gran Guerra” o 1ª Guerra Mundial. Señalar este hecho para hablar de literatura y de literatos españoles parece algo singular, pero creo que está relacionado porque es el estallido de una crisis secular importante, dado que según mi criterio todavía no ha terminado: estamos en el proceso cultural de transformación de una sociedad caduca en sus principios y valores, perdida en el transcurso de los tiempos sin encontrar una “ruta” clara. Pero en España se juntan en esa época dos crisis, la propia occidental y la crisis generada en el 98, propia de nuestro país. En literatura van a confluir en esos años tres generaciones literarias que pueden constituir lo que se ha llamado la “edad de plata” de la literatura española, ya que coinciden en el tiempo la Generación del 98, la Generación del 14 y la Generación del 27. Este hecho en sí mismo es ya destacable por sí sólo, pero es más destacable por lo que significó para España el intento de acercamiento a un mundo exterior, del que había prescindido, y el intento de modernización y de puesta al día con una cultura de su entorno geográfico como era Europa. Ocurría esto precisamente en un tiempo de “crisis europea” en todos los sentidos, con desplazamiento a otros entornos como eran América, Asia y Rusia.

El grupo de escritores españoles, llamados por estudiosos como “generación de intelectuales” eran perfectamente conscientes de su papel a desarrollar en una situación como esa y buscaban alternativas más o menos convergentes o divergentes, pero en cualquier caso de compromiso claro con la sociedad española necesitada de encontrar alternativas. No es de extrañar que gran parte de ellos utilizaron el instrumento del “ensayo” para transmitir sus ideas y controversias. Desde la fundación de la Junta de Ampliación de Estudios, los intelectuales habían viajado al exterior para ampliar su formación de todo tipo; veremos a filósofos, literatos, economistas, científicos y políticos establecidos en universidades europeas, fundamentalmente de Inglaterra, Alemania y Francia. Con ello recibieron las influencias culturales del momento. Este será el tema que intentaré transmitir en esta  charla, aunque el tiempo no sea suficiente para tratar a fondo un aspecto tan destacable como creo, pero si pretendo que se plantee como un inicio para tratar en posibles charlas sucesivas.

Biografía

Miguel Ángel Ramos Lázaro:  Nacido en Salamanca en el año 1942

Estudios y prácticas profesionales: Aparejador y Licenciado en Ciencias Económicas. Mi actividad profesional ha sido totalmente práctica en todos los ámbitos que he participado, consciente de que esta da origen a los conocimientos teóricos.

Como Aparejador he participado en empresas e instituciones Públicas para la construcción de viviendas, urbanizaciones, hospitales, museos, oficinas, oficinas bancarias y otro tipo de edificaciones. Esta actividad me relacionó durante más de 40 años con el área tecnológica, señalándome la necesidad de aplicar en paralelo las cuestiones técnicas con decisiones económicas, hasta el punto de conocer que no habría ningún tipo de tecnología si no se hacen los cálculos financieros, de costes, valoraciones y precios para llevar a buen fin cualquier proyecto, incluido el que se relacione con la investigación y la innovación.

La experiencia económica, independientemente del señalado arriba, he trabajado en la empresa CAMPSA en diversos departamentos, desde el de Administración, Informática, Presupuestos y Control de Gestión, y como Director de Desarrollo de Recursos Humanos. Participando con este cargo en la creación de Repsol. Una vez cumplido el Plan Estratégico que acababa con CAMPSA, pasé a trabajar en BANESTO como Director de Obras y Mantenimiento. Como consecuencia de la intervención de este Banco me dedique al trabajo por mi cuenta creando una empresa dedicada a la Asesoría Económica, Financiera, Fiscal y Laboral, funcionando durante 25 años hasta mi jubilación.

En lo que se refiere a la literatura ha sido siempre para mí no una afición sino más bien un compromiso. No acostumbro a incluirlo en mis currículos por entender que eso debe ser para todo el mundo y no se puede incluir en las “categorías curriculares” como no se pone tampoco el respirar, el comer, el pensar y el relacionarse con nuestro entorno. Pero en este caso debo añadirlo dado el área en el que se trata la charla de hoy por no estar relacionada con mis profesiones.